La fundación de la Escuela Normal “Profesor Luis Casarrubias Ibarra” en la década de los 60, se convirtió en la opción profesional y de sustento para cientos de jóvenes y familias de la "perla de la mixteca"
Podría parecer que el esfuerzo culmina al momento de obtener
un título y una cédula profesional tras cuatro años de estudio, sin embargo,
para Roberto Reyes Parra, licenciado en educación primaria, las cosas no son
así; pues el verdadero reto comenzó para él al momento de plantarse ya como
maestro, frente a los 43 alumnos que conforman el grupo de sexto grado de la
primaria “Estados Unidos Mexicanos” en el poblado Bella Vista de Victoria,
asentado en Palmar de Bravo.
Para el novel profesor de apenas 22 años y originario de la
junta auxiliar de Atencingo, perteneciente al municipio poblano de Chietla,
haber obtenido una plaza en el servicio público de educación es un triunfo, sí;
no obstante, su carrera apenas comienza, ya que es consciente que hoy está en
sus manos el destino de algunos de los cientos de niños que mañana serán los
hombres y las mujeres que tomen las decisiones de este país.
El segundo mejor
Tras presentar el “Examen Nacional de Conocimientos,
Habilidades y Competencias Docentes” el
año pasado, Roberto obtuvo mil 229 puntos, que lo colocaron como el segundo
mejor promedio dentro de la prueba para el estado de Puebla, el resultado le
valió además ser uno de los primero profesores de nuevo ingreso en incorporarse
al Servicio Profesional Docente.
Pero los logros hasta ahora conquistados por el maestro
Reyes Parra no son obra de la casualidad, sino fruto de dos circunstancias
torales en su vida, la primera su esfuerzo; la segunda, la institución que
eligió para formarse profesionalmente, es decir, la Escuela Normal Oficial
“Profesor Luis Casarrubias Ibarra”, ubicada en el municipio poblano de Chiautla
de Tapia.
A casi un lustro de que decidió encauzar su futuro
profesional al ámbito docente, el joven normalista recuerda que en el año 2009
tuvo que abandonar la tierra que lo vio nacer y mudarse durante cuatro años a
Chiutla de Tapia, el objetivo, forjarse como maestro.
Con visos de nostalgia, recuerda los desvelos, las complejas
tareas, las exigencias de sus mentores y un sinfín de actividades
extracurriculares en las que tuvo que insertarse para llegar a ser lo que hoy
es, el maestro Roberto. Sin embargo, hoy, con aires de tranquilidad, reconoce
que toda la experiencia y las enseñanzas brindadas por la escuela normal de la
que es egresado, son la garantía de su calidad profesional, misma que quedó
demostrada con los resultados por él obtenidos en el examen de oposición del
año pasado.
Como Roberto, al menos otros mil 300 profesores han sido
forjados en las aulas de la Escuela Normal Oficial “Profesor Luis Casarrubias
Ibarra”, institución que con todo y sus limitaciones se ha convertido en un
semillero de maestros de primaria que desde el año 1966 y hasta la fecha,
educan a niños de los estado de Puebla, Morelos, Guerrero, Guanajuato y el
Distrito Federal.
La historia
Corría el año de 1963, cuando las gestiones del maestro
Manuel González Romero rindieron sus primero frutos; el entonces director de la
secundaria “Mariano Antoni Tapia”, estaba preocupado por el porvenir de los
habitantes de Chiautla de Tapia, quienes tras terminar sus estudios de
secundaria no tenían otra opción que dedicarse a la agricultura, a la ganadería
o en casos más extremos, emigrar hacia los Estados Unidos.
En la búsqueda de opciones de profesionalización para los
lugareños de la también llamada “perla de la mixteca”, González Romero anhelaba
la apertura de un campus universitario o de un instituto tecnológico que
trajera el progreso a la región; sin embargo, lo que logró fue la autorización
para fundar una escuela normal, la cual inició operaciones el 26 de abril de
aquel año, con el nombre de Escuela Normal por Cooperación “Profesor Luis Casarrubias
Ibarra”, nombre que honró a un docente de esta región, nacido en Izúcar de
Matamoros.
Para la primera generación, el entonces director de la
secundaria chiauteca había convencido a 47 jóvenes de continuar su formación
académica, pero al momento de iniciar los cursos sólo 33 lo respaldaron, la
mayoría de estos se quedaron en el camino y tras tres años de preparación,
apenas 11 lograron graduarse.
Al ver que los primeros 11 egresados obtuvieron su plaza
docente, los lugareños, especialmente los jóvenes, comenzaron a confiar en el
proyecto educativo que al pasar de los años cambiaría la realidad del árido
terruño mixteco hoy conocido como “tierra de maestros” y que se vislumbraba
como la primera opción profesional para quienes querían superarse en aquella
región poblana.
Hoy, a 51 años de su fundación, la institución ha formado a
45 generaciones de docentes de educación primaria, quienes a la par de su labor
docente, han hecho dinámica la economía del lugar y han convertido al municipio
territorialmente más grande de Puebla, en una tierra de porvenir y progreso.
Tierra de maestros
Entre la población de Chiautla de Tapia versa un dicho
popular que dicta: “gracias a Estados Unidos y a la escuela normal -Luis
Casarrubias- Chiautla ha sobrevivido”, pues los lugareños aseguran que las
remesas enviadas por los connacionales radicados en la Unión Americana, así
como las garantías laborales de las que gozan los profesores de educación allá
nacidos, han permitido que el municipio cuente con la mayoría de servicios
públicos y comerciales.
El actual director de la institución formadora de docentes,
el profesor José Luis Aguilar Vergara, confirma la premisa y añade que
“Chiautla de Tapia es tierra de maestros”, pues a decir de él, en cada familia
hay al menos un maestro normalista, formado claro está, en el centro educativo
asentado en esa tierra suriana.
“Muchos de los maestros de Chiautla de Tapia se van de aquí porque sus plazas les son asignadas en otros lugares, sin embargo cada fin de semana vuelven. Por supuesto que algunos han hecho su vida fuera de aquí, pero eventualmente también vuelven porque sus orígenes y sus familias, es decir su padres, sus hermanos, sus amigos, sus recuerdos están aquí”, detalló Aguilar Vergara.
Desde la óptica del director, el grueso de la población
chiauteca radica en el municipio, por lo que aunque los maestros estén fuera,
las familias que dependen de estos, son las que mueven la economía del lugar,
los comercios y los servicios.
Aún con dificultades, continúan
Por otra parte y en un momento crítico, cuando el papel del
magisterio ha sido cuestionado ante las recientes reformas educativas aprobadas
a nivel federal, José Luis Aguilar Vergara, confía en que la educación seguirá
siendo el motor para la construcción de una mejor sociedad, pues refiere que
“una sociedad educada siempre será una mejor sociedad”.
En este contexto, el timonel de la Normal “Profesor Luis
Casarrubias Ibarra” confirma que la transformación del sistema educativo es inminente;
sin embargo, vislumbra que el cambio que contempla actualizaciones
curriculares, evaluaciones constantes y el desarrollo de nuevas competencias no
es nocivo para los docentes en activo, ni para los que están en proceso de
formación, pues el objetivo de la Reforma Educativa enfatizó: “no es otro que
garantizar la calidad educativa en los niveles básico y medio superior”.
Dentro de la inaplazable evolución de las estructuras
educativas mexicanas, detalló el directivo, el papel de las escuelas normales
es fundamental, pues es precisamente ahí, donde la mayor parte de docentes de
educación básica se han formado y hacia el futuro, continuarán formándose.
“Hay cambios eso es un hecho, habrá que privilegiar la calidad de la educación sí, sin embargo, el papel del maestro y de las escuelas normales en particular, es apostarle a esos cambios y formar a profesionistas capaces de responder a los nuevos desafíos de la educación”, puntualizó.
Finalmente, el maestro Aguilar Vergara auguró que la
institución que hoy encabeza superará las transformaciones que se avecinan y
por consiguiente, seguirá siendo una de las primeras opciones profesionales
para los jóvenes de la región, particularmente, para aquellos que traen la
vocación de hacer de la labor docente “un motor de cambio para México”.
Con todo mi cariño y admiración, dedico este trabajo periodístico al maestro que lo inspiró, a ese ser que sin proponérselo, transformó mi vida totalmente… Feliz día del maestro, te quiero.
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